Comienzan las vacaciones y comienzan las actividades de mantenimiento doméstico. Ya tengo el suelo cubierto de papeles, las brochas preparadas y el alma en vilo. Dentro de un rato empiezo a pintar y con ello se declara abierta la temporada de verano. Mientras tanto trataré de leer algún libro ligero y de conseguir los que me faltan en inglés de Sheila O´Flanagan. Pintura, playa y piscina rellenan mi agenda para este mes de agosto.
Tenía pensado corregir una novela, pero no estoy seguro de que lo haga. Quizás si se me da bien la pintura me meta con ello, o quizás me dedique a comer palomitas con limonada. En fin que tengo el cuerpo de verano y no puedo hacer nada por remediarlo.
Una última recomendación veraniega (sólo para aquellos que han vivido de cerca un embarazo). El libro “A punto de estallar”, sirve para recordar con una sonrisa en la boca esos nueve meses. La novela es ligera pero no por ello deja de decir algunas verdades y creo, no estoy seguro, de que te puede gustar tanto si eres hombre como si eres mujer.
En fin que estamos en verano y casi mejor centrarse en salir a la calle, pasear un rato, tomar un helado, bañarse y coger energías para la próxima temporada. Felices vacaciones.
Ago25
Mi hijo me arrancó las teclas del ordenador con los dedos. Tuve la ocurrencia de ponerlo delante del teclado para ver como reaccionaba ante esa máquina y, para mi asombro, aprendió a arrancar las teclas en menos de dos segundos. Así que, aunque dicen que los niños vienen preparados para utilizar la tecnología más avanzada, en realidad lo que ocurre es que vienen preparados para destruir cualquier cosa antes de que uno tenga tiempo de reaccionar. Cuando salí de mi sorpresa y conseguí ponerme en movimiento, la mitad del teclado mostraba un aspecto desolador. Era como contemplar una zona catastrófica después del paso de un huracán. Tampoco podía enfadarme mucho, en realidad el experimento tecnológico era culpa mía, y él, lo único que había hecho era explorar el mundo con sus dedos infantiles. Pero el desastre estaba hecho y yo miraba mi teclado sin saber muy bien que hacer. Traté de volver a poner la capucha de las teclas, pero no era fácil, al menos para mí, que no estoy acostumbrado a destripar los ordenadores. El teclado se había llenado de vacíos y yo tenía que escribir un artículo para mandar al periódico antes del cierre de la edición así que empecé a teclear a ciegas. Quería escribir sobre la ciencia ficción, sobre un artículo que había leído que señalaba que el género estaba muerto porque la realidad ha superado a la imaginación. Terminar de leer…
Ago18
Me gusta hacer agujeros en la playa. Es entretenido, hago ejercicio, el agua me refresca de vez en cuando y mi hijo se lo pasa en grande. Hago agujeros que en realidad son piscinas, piscinas donde saltar y nadar alejado de las olas del mar. Nos gusta hacerlas gigantes y que un golpe de mar […]
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Ago11
He comprado comida para gatos en el supermercado, galletas sólidas de las que no se echan a perder. Mucha gente compra estas bolsas de comida, sobre todo si tienes un gato, cosa que no es mi caso. Pero yo me he llevado una y es por culpa de mi hijo que quiere alimentar a un […]
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Ago4
Si dicen que la adolescencia termina a los treinta tres años, ¿Cómo es posible que yo que todavía no tengo cuarenta me sienta menopaúsica? Los ingleses tienen una frase que dice algo así como que ahora, los cuarenta años son los nuevos treinta, así que quizás la culpa es mía por no ser inglesa, pero […]
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Jul28
Yo estaba destinado a ser un ectoplasma de primera categoría, un fantasma de leyenda, una aparición singular de las que vagan por pasillos y atraviesan paredes. Yo estaba destinado a todo eso, pero algo se estropeó en el proceso y me quedé a la mitad. Al parecer, convertir la carne en espíritu maldito es […]
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